abrí la ventana y entró mucho más viento y luz de la que era capaz de soportar mi pesimismo.
tengo que reconocer que volví a inspirarme
pero era un esfuerzo empezar a ser feliz otra vez.
hoy volví a saborear esos panqueques
en una especie de antojo de mujer embarazada
preñada de un vacío inmenso que quedó adentro y afuera
y que no me explico
porque abrí un milímetro de ventana solamente
creí tener el control de la situación y al parecer no fue así
al parecer con un beso puede sorprenderte el Universo
como ahora que me siento extranjera en mi propio cuerpo.
estoy tratando de entender cómo puede ser que de un minuto a otro cambie tan radicalmente tu forma de mirar y al mismo tiempo mi alma se quiebre en pedazos
estos días posteriores he caminado así, sintiendo un vidrio trizado al frente mío
todo el tiempo
que me hace ver las cosas medias ambiguas.
y apenas despierto ya siento ese hilillo de dolor insoportable que quedó como una huella pesada de lo liviano que fue nuestra especie de amor
quién iba a sospecharlo!
si solo fue panqueques, besos y parques...
pero hicieron el código perfecto con la primavera y crearon a este monstruo que hoy cargo sola,
como un hijo guacho.
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