lunes, 10 de octubre de 2011

Bajo el sol de una inmensa noche, se dieron el primer beso. Afuera el mar naranjo y los barcos blancos repletos de turistas que como ellos se creían parte de ese paraíso, el sabor a alcohol y hierbas dulces hacía todo más superficial. Qué venía después? La terraza era blanca al igual que casi todo, las sábanas, la arena, los trajebaños de la gente. Después del alcohol, un beso, un atardecer y barcos que se van, ¿qué más? Él lo tenía claro, adentro había una cama extranjera que esperaba sus cuerpos. Pero ella no. ¿Para qué ir al mismo ritmo que en las películas?
Cuando se tiene cierta experiencia en la humanidad del hombre ya no se juega a fingir.
Sabes, me gustas pero aunque sea el sitio ideal para hacer una escena de película, tengo que ser sincera y decir que no me interesa.
Para él, que también tenía años de experiencia en esos juegos intelectuales su comentario tampoco tuvo ninguna importancia. Tarde o temprano toda mujer termina por ceder a la obviedad. Y ella sería tal vez un poco más dificil, como ciertas moscas que se demoran en morir, pero había que dejarla sentirse libre, tal vez jugar un poco al macho despreocupanado, al amigo consolador y esas cosas, pero más tarde que nunca el contexto sería superior a todo intento por ir a fuego lento. Además era un juego muy infantil. ¿Qué mujer se va de viaje con un "amigo" a las playas paradisíacas de xx sin esperar que pase algo de aquel tipo? Ninguna muy inteligente. Pero ella era sincera. Por qué las cosas tienen que siempre terminar en sexo? ¿Alguien interesado solo en conversar? El era un tipo completamente inofensivo, rendido ante la melancolía femenina, ¿pero por cuánto tiempo?
Decidió dejarla sola. Después de un beso viene siempre algo más. Si no, para qué.
Ella fumó un cigarrillo absorviendo el humo para ver si lograba tener un efecto de concentración. ¿Para qué el beso, recién llegados? Faltaban 5 días y parecían estar marcando la pauta de todo lo demás. Oh Dios, qué hacer. Menos mal todo empezó en una suposición y evasión, partir en la locura hacia esas islas en unas vacaciones flash con su amigo de fin de semana. Para qué ponerse estúpidos, tampoco se estaban conociendo recién como para empezar a jugar a la pasión. Dejémoslo ahí.
Pero el beso había activado un ritmo, y esto recién comenzaba,

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